—,Me querrás siempre?—No tengo ni la menor idea.—Pues yo a ti te querré siempre.—Eso está bien. ,Podremos meternos por ahí?—No, no creo… Tú eres Apolo y yo soy Marsyas. Acabarás dejándome.—Eso de Apolo y Marsyas es una buena imagen del amor.—,Qué quieres decir?—Pues que la agonía de Marsyas es la inevitable agonía del alma humana en su deseo de llegar a Dios.—¡Cuántas cosas sabes!



