Porque la experiencia es eso: una triste riqueza que solo sirve para saber cómo se debería haber vivido, pero no para vivir nuevamente.
—Josefina Vicens
Sollocé inconsolablemente por lo que se me moría, antes de vivirlo. Sin saberlo, creyendo que lloraba por mí, en realidad lloraba por los dos más agrios dolores del hombre: el amor y el adiós.
En realidad, no sé qué haría si de pronto, por algún motivo, tuviera que vivir solo. Si en mi cama sintiera, en vez de su tibieza, su ausencia; si no pudiera reclamarle un movimiento brusco...
Y así, deseando que pase el tiempo para que pasen también los problemas que nos agobian, nos encontramos un día con que ha pasado nuestro tiempo.
Do Not Sell My Personal Information
Exercise your consumer rights by contacting us below Privacy Policy
[email protected]
Personalized advertisements
Turning this off will opt you out of personalized advertisements delivered from Google on this website.